"Tropezando se aprende a andar y perdiendo a ganar"

martes, 21 de julio de 2009

Charros, hombres de honor



Como todo, aun nosotros mismos como seres humanos pasamos por un proceso de evolución, nuestras culturas y el entorno cambian constantemente y la charrería no es la excepción.
Según cuentan charros de antaño la charrería era un motivo de convivencia familiar en el que se estrechaban más los lazos de amistad, se hacían demostraciones, no había reglamentos, no se cobraba la entrada a las charreadas, comentan que antes los premios para los charros eran únicamente... el reconocimiento de las personas allegadas y los aplausos del público, así podemos enumerar una interminable lista de cambios hasta en el traje.

Estos son temas muy debatidos actualmente en la charrería hay muchos que se resisten a los cambios, generalmente son personas grandes que tuvieron la oportunidad de vivir otros tiempos en la charrería.

Sin embargo para mi no es el punto principal discutir los cambios, ni tampoco estoy en contra de estos, pero si estoy en contra de algunas consecuencias que han traído estos cambios a este deporte, ya que mucho de esto tiene que ver con el hecho de que se distorsione o se olvide la verdadera esencia de la charrería.

A raíz de estos cambios ahora se involucran en la charrería cuestiones de política y de dinero. Ahora hay charros profesionales pagados que tienen que desquitar su salario con puntos, esto desata fuertes competencias y luchas por el poder y en ocasiones esto desemboca en corrupción.

Este año por ejemplo se destapó un gran escándalo en el que se involucraron charros, jueces y diferentes asociaciones, es inaceptable, una falta de respeto al deporte, a la nación, a nosotros como aficionados y a ellos mismos. Son cuestiones muy delicadas que ensombrecen nuestro deporte nacional.

Es una vergüenza y algo que se debe corregir porque se supone que lo que caracteriza a los charros es su honor, su palabra, están olvidando estos detalles que son los más distintivos de un charro, así como también olvidan la responsabilidad que implica el portar el traje de charro.

Sí, ¡yo sé! como en todo hay diferentes versiones, ¿que si es cierto o no?, ¿que si se hizo por una buena causa o no? o ¿que sí realmente son corruptos o tal vez solo fue un error?
En fin tal vez no sea la primera vez que esto sucede pero no es posible que llegue a este grado.
Yo en lo personal por más que quiero no puedo entender ¿como es posible que alguien se pueda sentir orgulloso de un triunfo que no merece? Eso es simplemente ilógico, irracional.

Ahora otra cosa mientras que si fue o no, todos sabemos que no hace falta que la corrupción realmente se produzca para que toda la credibilidad del asunto quede en cuestión, y así, como siempre pagan justos por pecadores.
Nosotros como espectadores establecemos una relación de confianza en el deporte y esta confianza es la base principal, entonces, lo peor que puede suceder es que se siembre la semilla de la duda, porque en ese caso no sabremos si el triunfo responde a la habilidad de los charros o al capricho de un influyente.

Sin duda alguna han cambiado muchas cosas que le daban ese toque romántico y tradicional a la charrería, pero pienso que deberíamos reflexionar todas estas cuestiones que sin duda restan valor a este deporte.

Hay que tratar de conservar, fomentar y moldear la charrería para heredar una tradición auténtica y con valores bien fomentados para que las nuevas generaciones sigan portando con gran orgullo el traje de charro.

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